Espacio Santa Ana presenta su trabajo de cooperación y unión territorial

COMUNIDAD

Con una buena convocatoria por parte de vecinos y organizaciones del cerro Cordillera, se llevó a cabo una instancia de difusión sobre el rendimiento del financiamiento otorgado por el Programa Otras Instituciones Colaboradoras y el fondo Organizaciones Culturales Comunitarias 2017, adjudicado por Espacio Santa Ana. La instancia fue muy distendida por parte de quienes participaron y contó con la presencia de autoridades del Ministerio de las Culturas las Artes y el Patrimonio, y la dirección de cultura de la Municipalidad de Valparaíso, quienes manifestaron la relevancia de construir modelos desde la colaboración y participación territorial.

“Aprovechamos de felicitarlos porque el trabajo de Espacio Santa Ana, cuenta con el apoyo de la comunidad. Sería fabuloso que puedan seguir existiendo otros lugares así. Es muy bueno que estén trabajando con la Cooperativa de Las Cañas, que puedan trasmitirle lo que conocen sostenidamente en el tiempo. Hay que aprovechar cada espacio de red, espacios de construcción de inteligencia colectiva”, expresó Isabella Monsó, encargada de Cultura de la Municipalidad de Valparaíso.

Cabe destacar que, desde el comienzo de su rehabilitación, la casona de Espacio Santa Ana (ex hogar de niñas Maria Goretti) ha funcionado desde la autogestión y el interés por mejorar el tejido social del cerro Codillera. Por esta razón, y por primera vez en su historia, el financiamiento entregado por estas instancias, se vuelve muy importante para el desarrollo y fortalecimiento del centro comunitario.

“Otras Instituciones Colaboradoras, es un programa que permite dar continuidad y fortalecer el equipo de trabajo para seguir levantando el espacio. Nuestros ejes son territoriales, por ejemplo con el Cesfam y juntas de vecinos, mediante el trabajo en red nos ha permitido integrar actividades artísticas y espacios para la salud preventiva de los vecinos del cerro. Por otra parte la inyección de recursos, nos permite el fortalecimiento de las organizaciones, sobre todo en balances financieros, que nos permitan tomar decisiones con mayor información”, explicó Bárbara González, parte del área de autogestión y proyectos de Espacio Santa Ana.

Actualmente, este programa permite el desarrollo de un software que facilitará el modelo de gestión. También se lleva a cabo la Escuela Popular de Artes Callejeras y pronto se viene La Escuela de Artes y Oficios, donde habrá módulos para trabajar en barro, metal y carpintería. Con ese aprendizaje, sumar manos a las obras de infraestructura de la casona.

En la reunión, también se dio a conocer el fondo Organizaciones Culturales Comunitarias, con el cual se logró desarrollar un mapeo de fondos, con el fin de entregar esta información a las organizaciones barriales y vecinales: “Queremos informarles a nuestros vecinos y mostrar que existen medios para seguir sustentando la organización. Para que las personas del territorio puedan vivir aquí y trabajar. Fondos destinados a mejorar las condiciones de vida del territorio, entregándole interés a las personas, mejorando y fortificando el tejido social. Para nosotros ha sido un gran aporte este fondo, nos permite trabajar con otras organizaciones y asesorarlas”, expresó Carolina Cabello, integrante del área territorial de Espacio Santa Ana.

Espacio Santa Ana - portada

Un modelo que inspira a la colaboración

La historia del cerro Cordillera es particular, en esencia luchadora y organizada. Un cerro fundacional que ha sabido mantener parte de la memoria de quienes estuvieron antes, anhelando una cohesión social que permitiera mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

“Orgullosamente tenemos la responsabilidad de seguir con una herencia que distingue a este territorio, porque fue uno de los primeros cerros que comenzó a poblarse, sobre todo de trabajadores. Queda esa esencia en algún lado de nosotros, por eso me emociona recordar a personas como Patricia Castillo, quien comenzó un hermoso trabajo con el Taller de Acción Comunitaria, TAC. Ese sueño que empezó con los niños y niñas de este cerro, utilizando lo que era una quebrada para gestionar escuelas de invierno y verano, sigue vivo. Han pasado 30 años, esos niños crecieron y siguieron vinculando sus practicas de recuperación como a lo hicieron con La Población obrera y actualmente con Espacio Santa Ana”, señaló Ronald Gallardo, vecino y administrador del centro comunitario Espacio Santa Ana.

El tiempo trascurrido no ha sido en vano. Pero, ¿cómo llevar el discurso a la acción?, ha sido uno de los grandes desafíos al pensar una forma de organización afectiva y efectiva, donde los vínculos sean relevantes y el trabajo colaborativo se vuelva protagonista. Frida Reyes, vecina del cerro, aprovechó el encuentro y aseguró que “El trabajo colectivo y colaboración, es muy relevante, se va dejando para las futuras generaciones un espacio para conversar y representarnos desde la esencia. Es un gran desafío. Es un cerro maravilloso, pero necesitamos base y recursos. Así las nuevas generaciones pueden disfrutar de esto”.

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