La DINA y el sexo

CLOACAS

No hablaremos aquí de los ya conocidos actos terroristas de la DINA una vez consumado el golpe de Estado de 1973. Suficiente hemos tenido de ese horror. Lo que quiero contar tiene que ver con otra cosa. Se trata de las prisioneras que terminaron amándose con sus captores.

El tema lo menciona el periodista Manuel Salazar en su libro “Contreras, la historia de un intocable”, donde se cuenta no sólo la historia militar del “Mamo”, sino sus andanzas justamente con algunas detenidas. El caso de Luz Arce, militante del PS, es uno de los narrados por Salazar. Capturada y torturada, accede a colaborar en la identificación de sus excompañeros y se convierte, junto a Alicia Uribe (“Carola”) y Marcia Merino (“la flaca Alejandra”) en delatora.

Así, en su calidad de “funcionarias”, las tres mujeres empiezan a asistir a fiestas con los altos mandos de la DINA. En una de ellas, Contreras saca a bailar a Luz Arce. Salazar reproduce el diálogo del episodio, relatado por la misma mujer en su libro “El Infierno”: “Luz, eres la más linda de mis detenidas”, le dice el “Mamo”. “Gracias coronel, pero pensaba que era funcionaria y para serle franca, preferiría que dijera la más inteligente”, respondió Luz. “La más hermosa de las detenidas que pasó por la DINA, quise decir, y también muy inteligente. Y de verdad eres, no sé si bella, pero sí muy atractiva y puedes tener todo cuanto quieras. Sólo pídelo” (…) “Y dígame coronel, ¿cuál es el precio? Porque imagino que hay uno”. “Que sea amable y cariñosa”.

La anécdota finaliza con el “Mamo” haciendo un brindis por las tres mujeres, de quienes se consideraba “un padre, que las devolvió a la vida”. Lo retorcido de la escena sirve para entender lo que vino después: Luz Arce inició una relación amorosa con uno de los jefes de Villa Grimaldi, el coronel Rolf Wenderoth; “la flaca Alejandra” comenzó un pololeo con el agente de la Brigada Purén de la DINA, el capitán de ejército Manuel Vásquez, y terminó como novia de otro de los jefes de Villa Grimaldi, Eugenio Fieldhouse; y Alicia Uribe se convirtió en amante del brigadier Pedro Espinoza, uno de los ejecutores de “la caravana de la muerte”.

Sobre esta última pareja, el mito dice que se conocieron en uno de los tantos “desfiles de moda” que Alicia Uribe organizaba para sus celadores, ocupando la ropa de las prisioneras asesinadas en los cuarteles de la DINA. Dicen que fue amor a primera vista.

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Por Absalón Opazo

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