Aparejos para una novísima ficción

DIARIO DE MI VIDA

La idea inicial era la siguiente: realizar una breve antología de la joven poesía paraguaya. Cinco autores, un estudio más parecido a un intento de biografía que a un análisis serio de la obra de los antologados, y un acápite (o apartado) donde, como en toda antología (de manera arbitraria) se reproducirían los poemas de los convocados.

Los probables nombres de los jóvenes poetas eran los siguientes: Nancy Bobadilla, educadora de párvulos, madre soltera y autora de un extenso poema titulado Asunción (un extraño homenaje a su ciudad natal que contiene exactamente 820 versos libres que, sin embargo, riman y parecen sacados de una fábula medieval); Federico Struway, hijo de una matrona y un ex futbolista, autor de un poemario (Los restos) que inicialmente fue publicado por partes en la prestigiosa revista Caníbal y que luego fue publicado, con algo de dinero de su familia, por la editorial independiente Ecce Homo; Remigio Yzaguirre, estudiante de la carrera de Derecho, joven promesa de las letras paraguayas, largamente elogiado por periódicos locales y revistas especializadas. Con sólo 20 años ha publicado un conjunto de poemas titulado El Chaco, cursos de agua y estepas, donde recorre con ironía y elegancia los sitios que frecuentó en su infancia; Edson Pereira, artista visual y poeta, nacido en Asunción, estudió arte en Brasilia y fue uno de los alumnos más destacados de su generación. Ha realizado exposiciones en Brasil, en Paraguay y en la Argentina donde contrajo, lamentablemente, el VIH. Sus títulos más destacados son Poesía Guaraní, Altos y bajos y La novela negra; y por último María Jesús Guerra, hija de cirujanos, estudiante de odontología y autora de un tratado, precoz por donde se le mire, sobre la conveniencia de no cepillarse los dientes. Es autora del poemario Sobre las cosas, un libro con una disposición gráfica que vuelve ilegible lo que en él subyace: el tedio y la angustia adolescentes.

Entonces comenzaron a surgir las dudas: ¿qué tenían en común estos autores además de ser poetas menores de 30 años y de haber nacido en territorio paraguayo? ¿Qué se pretendía con la antología? ¿Existiría interés acá en Chile de leer a estos noveles autores? ¿Qué es lo que sabemos nosotros del Paraguay? ¿Quién podría financiar la publicación? ¿Era necesaria nuestra labor como editores? Bueno, algunos de los poemas nos dieron ciertas pistas. Reproduzco a continuación, citando por cierto a los autores, los versos que quisiéramos que despejasen, parcialmente, las dudas antes expuestas.

“Quise recorrer las extensiones empinándome tras la pandereta que rompe en la apertura de tu nombre…” “Vi en el verdor de las plazas una humedad única, parecida a mi canto…” “No existe océano que calle el clamor de los ríos que corren por la vereda de enfrente…” “Navego en el aislamiento…” “El cielo de Asunción es un páramo que me cae encima…” “Camino solitaria con mi escolta de fantasmas…”. Nancy Bobadilla A. 26 años.

“Anoche mismo afuera se escuchaban esas voces las pisadas del zapato la alegría de la borrachera…” “Tuve una visión: los restos esparcidos por la mesa en una disposición opuesta a las miradas…” “Restos son estos utensilios que utiliza mi madre cuando calla…” “Mañana no habrá un mañana que se cuestione lo que hemos pasado y dependemos de aquello…” “Otra vez atenderé la solicitud de mis huesos, esos restos que iluminan el cuarto que comparto con atletas despechados…”. Federico Struway B. 21 años.

“Sospecho y hurgo / le acecho / una lengua se bate en el desprendimiento…” “De costado / como de costumbre / blandiendo este sable marino / Que viene de lejos a visitarme…” “Una textura esencial / que me hipnotiza / una noche como cualquiera / siempre cambiando / y ahí la tela de tu piel que tejo / esa franja que es un nudo / un desierto hecho de voces…” “El paisaje no se ha dado / aún lo recuerdo / un vívido recuerdo del paisaje que enlazaban nuestras manos…”. Remigio Yzaguirre C. 20 años.

“Uno se pregunta por la poesía, y recae…” “De pronto tengo una certeza: poesía es oficio y no destreza…” “Mis ojos pueden observar con tacto la superficie y los remedos de realidad que me han sido asignados…” “Volutas y emblemas que empapan mi actuar…” “No hay orilla de este lecho que pueda mantenerte a mi lado…” “Escribo cojeando, dando por sentado que me ausento…” “Un paréntesis sólo para hacer florecer el atado de párpados que dignifica mi canto…”. Edson Pereira D. 30 años.

“Mi cuerpo abierto / Condenado / Babeando entre mis piernas / Como una cría devorada por los ojos de los otros…” “La luz de mi cuerpo / Invertido, inveterado / Apagándose / Al caer la tarde…” “Esta madera que pulen mis senos / Los vellos de mi incipiente inmadurez / El fruto aquel que trago / Para anclarte a mis abrazos…” “Mi útero roído / La palabra útero / En última instancia…”. María Jesús Guerra E. 22 años.

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Texto y fotografía de Carlos Peirano

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