Los ladrones de docas

DIARIO DE MI VIDA

La ingrata displicencia del ejercicio físico. El aire que respiran los otros. Nuestras acotadas oraciones. a) Ahora que caminamos por el paseo Weelwright junto a mi mujer, verificando horarios, espiando a regañadientes, vemos cuánto es el contraste entre la vegetación precitada frente a un océano que, como un marco, parece desvanecido. Crece la mañana bajo esta luz que cae de amanecida, crece el comodato del suspiro enarbolado.

III(2)
b) Los demás transpiran, corren, hacen ejercicios. Cientos de cuerpos trotan al son del candor mimético de los vehículos que transitan por al avenida España. Hay jóvenes y ancianos. Está la playa y un par de enamorados. Es como si estuviéramos soñando mientras el mar mece a los barcos.

II(2)
c) Tenemos que comprar pescado, por eso vamos caminando. La caleta es un destino atribulado. Vamos, por que avanzamos. Bebemos dándonos la mano. Somos la sombra de aquello que anhelábamos.

I(2)

Por Carlos Peirano
Fotografías de Scarlett Segura

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