Salvia Divinorum
DIARIO DE MI VIDA
El fin de semana recién pasado, junto a una pareja de amigos, que vinieron de Santiago, fumé esta planta ornamental que es de la amplia familia de la salvia y de la menta. Relatar lo que experimenté, la significación de mi onírica congoja, es lo que me propongo en esta crónica. No va a ser fácil. Los detalles, el contorno de las alucinaciones, son difusos. Una marejada ajena, llena de quietudes y una bahía brumosa sumergida en el fondo de mi pecho. La visión no estaba en mi cabeza. Del primer pipazo no tengo recuerdos. Sólo una oscuridad naciente que terminó en llanto y risas. Eso me lo contaron mis amigos. En realidad no lloraba, era tanto el ataque de risas que se me salían las lágrimas. Después de media hora volví a fumar. Ahí fue completamente distinto. Mis amigos estaban frente a mí y yo de alguna manera nunca perdí la conciencia de que ellos estuviesen ahí. Sencillamente en un momento se multiplicaron hasta el infinito. Dejé de ver el sillón en que estaban sentados y la habitación despareció por completo. Sólo veía sus cabezas multiplicadas por cientos de millones en un horizonte demasiado distante. La quietud era la norma, no existía movimiento alguno en sus facciones ni en sus torsos. Sólo eran torsos y cabeza. No había extremidades inferiores. Era la imagen que tenía yo de ellos estando sentados. Después de un momento, ya asumido el rasgo de mi alucinación, desde la esquina superior de mi ensoñación, desde muy lejos, la imagen comenzó a recogerse. No como el mar se recoge, no como el paño íntimo de una imagen ralentizada. Todo comenzó a enrollarse, de manera vertiginosa, sobre el punto en que yo me encontraba. Al principio esa visión fue notable. Luego adquirió una velocidad inquietante. Sentí que se me venía el mundo encima. Comencé a experimentar un creciente temor. La ola, no sé describirla de otra manera, era la sucesión de hechos que hoy me acontecen. Me sentía perdido y vulnerable; que es como me siento hace varios meses. Cuando tenía esta masa de imágenes sobre mí (esa oscura verificación de lo que siento de la vida que vivo), desperté. Volví a la habitación frente a mis dos amigos.
En Chile se encuentra prohibida su siembra, plantación, cultivo o cosecha desde febrero del 2008, calificándose como especie vegetal productora de sustancias estupefacientes o psicotrópicas, de acuerdo al artículo 5° del decreto N° 867 del 2007. Sin embargo su consumo para uso estrictamente personal no está penado.
En occidente se habló por primera vez de este miembro, muy raro de las familias de la salvia y de las mentas, cultivado por el pueblo de los Mazatecos, 1939 cuando un antropólogo mencionó la existencia de una infusión de esta hierba, de características visionarias, usada por los chamanes para la adivinación en un pueblo de Oaxaca, México.
Texto y Fotografía Carlos Peirano




























