La novela policial como crítica política

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En la novela “Retornamos como sombras” de Paco Ignacio Taibo II, un grupo de personajes delirantes trata de evitar que México caiga en manos de los nazis.

Retornamos como sombras, Paco Ignacio Taibo II, Planeta, Barcelona, 2001. 423 págs.

Entre los escritores de novelas policiales en América Latina, Paco Ignacio Taibo II (1949, el primero fue su padre, también periodista y escritor) debe ser uno de los más prolíficos creadores y un entusiasta promotor del género, sobre todo en su variante de novela negra.

Conocido por ser el fundador y organizador de la Semana Negra de Gijón, este periodista, historiador y novelista ha sido merecedor tres veces del Premio Internacional Dashiell Hammett, por “La vida misma” (1987), “Cuatro manos” (1991) y “La bicicleta de Leonardo” (1994). Su trabajo biográfico “Ernesto Guevara, también conocido como el Che” es considerado como uno de los más acuciosos que se hayan escrito acerca del guerrillero argentino. La carrera de este escritor se puede resumir en más de 50 títulos -entre novelas, cuentos, cómics y crónicas-, publicados en más de cincuenta países.

Con la historia política y social de México de los años ‘40 como trasfondo, “Retornamos como sombras” es una de las novelas policiales de Paco Ignacio Taibo II más complejas en estructura y variedad temática. No por nada se demoró, según propia confesión, 15 años en escribirla, llegando a considerarla “su mejor obra”. Para la construcción del relato, el escritor echó mano a todas las herramientas que por años le han proporcionado el periodismo y la historiografía. En la novela abundan las citas bibliográficas, la documentación histórica y referencias a la prensa de la época. De igual manera, el entramado de las múltiples historias dan cuenta de una arquitectura textual que utiliza los mecanismos narrativos de la novela histórica, social, del folletín decimonónico, del cine negro, el thriller y, por supuesto, de la novela policial.

TRUCOS Y TRANSGRESIONES

En “Retornamos como sombras” existe una mezcla de personajes reales y ficticios, en un artificio de trucos y transgresiones a la historia oficial y oficiosa, con la convicción de que la verdad es algo mucho más huidizo y complicado que el llamado registro histórico. Para el autor, los límites entre realidad y ficción no existen o, al menos, no están demasiado claros. Por las páginas de la novela, por ejemplo, deambulan personajes como Adolf Hitler, quien requiere inyectarse cafeína y peyote para seguir en su empeño de dominar el mundo; Ernest Hemingway, dedicado a cazar submarinos alemanes abordo de su yate El Pilar en la costa cubana; o un tal Graham Greene, espía británico que cumplió iguales servicios en Sierra Leona.

Junto con estos personajes, aparecen otros iguales de delirantes y estrambóticos como el periodista calvo Pioquinto Manterola, el abogado demente Alberto Verdugo, el poeta manco y agente secreto Fermín Valencia, el novelista cínico José Revueltas y el vengador de la clase proletaria Tomás Wong, apodado la Iguana Amarilla.

El argumento de la novela, cuyas ramificaciones son rocambolescas y bastante hilarantes, tiene como hilo conductor el esfuerzo que hace este grupo de personajes irreales para evitar que México caiga en manos de los nacionalsocialistas, obsesionados con crear una base de abastecimiento para sus submarinos y así dominar el comercio interoceánico. Las peripecias de este grupo estarán acompañadas por una serie de extraños secuestros, muertes, resurrecciones, contrabandos y conspiraciones, cuyo desenlace no será más que la demostración de que la realidad mexicana, y latinoamericana en general, vive dominada por la razón de la sinrazón del poder.

Paco Ignacio Taibo II es un convencido de que el “thriller” policial es la novela social de este siglo, a través de la cual se puede mostrar una compleja realidad política, social y económica, toda vez que los recursos del realismo (social o socialista) agotaron todas sus estrategias para dar cuenta de la historia de un continente diezmado por la expoliación, el cohecho y la corrupción de sus élites. Por ello, en “Retornamos como sombras”, que es secuela de la novela “Sombra de la sombra” de 1981, lo importante no es el crimen de por sí, como suele ocurrir en toda saga policial, sino el por qué del crimen, como una forma de indagar acerca del estado de salud de una sociedad.

Paco Ignacio Taibo

México debe ser alemán

“¿En qué momento Hitler dijo “México debe ser alemán? (…) México es un país que necesita ser gobernado por hombres competentes, pues con sus gobernantes actuales, se encuentra a punto de explotar. Alemania sería grande y poderosa si poseyera los minerales mexicanos. ¿Por qué no dedicarnos a esa tarea?” ¿Se trata de un discurso privado? ¿Se trata de un discurso público? ¿Fue una reunión con su círculo íntimo? Pero lo dijo, fueron sus palabras, lo pensaba, creía en ello. ¡Qué deprimente honra encontrarse en el diseño cosmogónico y los objetivos del Tercer Reich! Pioquinto Manterola había decidido dejar de querer ser Mark Twain. Ahora quería ser judío. No era desde luego un problema religioso, quería ser judío y seguir siendo ateo. También quería ser negro. Un periodista suicida frustrado de Pachuca, por tanto en su segunda oportunidad, quería ser judío y algo negro. Quería rebautizarse cuando tal cosa se produjera y llamarse Salomón Manterola Shamba. “S Manterola S”; así firmaría desde luego sus artículos. Ésa fue la primera decisión trascendental al borde de los sesenta años y escuchando las versiones de Kleber de la tercera de Beethoven grabadas por la Sinfónica de Berlín. En la grandeza del espíritu humano tenía que producir un acto compensatorio contra la barbarie nazi. Un judío más contra los que intentaban desaparecerlos de la faz de la tierra”. (Pág. 232)

Por Marco Herrera Campos

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